Una primavera en otoño en Formentera

Paz total y temperaturas aún más serenas en la más paradisíaca de las islas baleares, donde el mar aún resguarda una naturaleza viva y baña paisajes únicos, insólitos.

24/10/2011 16:48 | Lola Fernández

Primavera en otoño en Formentera: cala saon

Apenas turistas (sin acritud, que todos hemos practicado este deporte en uno u otro momento) sin trajín de competiciones deportivas y a salvo del húmedo, tórrido calor del verano.

Todo son ventajas (se me olvidaba: los precios) para los que puedan tomarse unos dìas de descanso después del trabajo, o los que vayan con retraso en aquello de las vacaciones. Momento de olvidarse del coche: una bici basta para recorrer los 20 kilómetros con los que cuenta la isla, de punta a punta. A lo largo de ellos, playas desiertas, calas, faros, cuevas, muelles, los chiringuitos más resistentes...

Podemos quedarnos en Sant Francesc, el núcleo poblacional más grande, o en Sant Ferrán, donde está la Fonda Pepe, imprescindible para tomar algo, y el renovado hotel Riu La Mola (www.riu.com). Los que busquen el faro de "Lucía y el sexo" deben saber que es el Faro de Barbaria, mientras que el Faro de La Mola inspiró, nada menos, que a Julio Verne. Pero el gran gran espectáculo se encuentra mar adentro, donde las praderas de posidonia mediterránea conforman paisajes marinos sorprendentes que pueden contemplarse a golpe de snorkel, en las zonas rocosas menos profundas. También los barrancos y cuevas submarinas, aunque para estas excursiones se requiere de experiencia previa, equipo y preparación. Los resistentes al medio acuático no tienen excusa; existen 12 rutas que permiten caminar sobre restos de empedrado romano o admirar las casas payesas tradicionales de la isla a ritmo de audioguía. Dan ganas...

¿qué opinas?

en Facebook

Siguenos también en: Twitter Facebook Tumblr Youtube