La sonrisa de Mariola

Malagueña de pro, Mariola Fuentes es una de las actrices españolas con mejor vis cómica. Y, como les ocurre a las "divas graciosas" más extraordinarias, resguarda un potencial dramático aún por explotar. De momento, nos permite reírnos de una de las invenciones más negras del franquismo en "El manual de la buena esposa", la obra de teatro que, por fin, se ríe de la Sección Femenina. En el Lara de Madrid.

31/01/2012 10:30 | Lola Fernández

Buena esposa. El trío protagonista de "Manual de la buena esposa".

Menos mal que el tono es de humor: las estrictas reglas de comportamiento en las que aleccionaban a las mujeres las estrictas gobernantas de la Sección Femenina, una idea original de la Falange Española, son francamente deprimentes. "El manual de la buena esposa", en el Teatro Lara de Madrid, cuenta de manera cómica historias de mujeres que vivieron aquella época (de 1934 a 1977), encarnadas en las actrices Mariola Fuentes, Llum Barrera y Natalia Hernández. Los autores encargados de las doce historias que componen la función son jóvenes, pero de altura: Miguel del Arco, Verónica Fernández, Yolanda García Serrano, Ana R.Costa, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol. Por el escenario desfila un trío de niñas pijas, dos hijas de padre republicano que llaman a las puertas de la Sección urgidas por el hambre; una cantante recortada por la censura; una jovencita con candidiasis; una apologista del Generalísimo& La función es un no parar de reír y, también, de alegrarnos de lo mucho que hemos cambiado en tan poco.

Una mujer tan libre como tú, ¿se imagina a sí misma viviendo bajo las normas de aquella Sección Femenina? ¿Cómo crees que lo hubieras llevado?
No quiero imaginármelo. Desde una mentalidad de ahora, siendo una mujer independiente y acostumbrada a tomar mis propias decisiones, probablemente lo habría llevado fatal. Pero al igual que nunca se puede saber cómo va a reaccionar uno ante un atraco, ante el miedo, el hambre y la represión, tampoco, hay quien acata y hay quien se revela.

¿Qué restricciones te resultan más incomprensibles y ajenas?
¡Son todas un disparate! Para resumir, tu única misión en la vida era dar hijos a la patria, tener la casa como los chorros del oro, tener a tu marido alimentado (por supuesto la mejor tajada para él que es quien trabaja y se desgasta), y en la cama te haga lo que te haga no te resistas. Lo dicho, ¡un disparate!
¿Entiendes la nostalgia que sobre aquella época pueda sobrevenirle a las mujeres que la vivieron?
Las que sufrieron esa época no creo que sientan nostalgia alguna, salvo a la propia juventud.

Supongo que acercarse a aquellas mujeres bajo el ala de la comedia le facilita un poco la labor, pero... ¿te ha dejado un regusto amargo representar aquella vida?
La verdad es que no, me lo he pasado muy bien durante los ensayos y disfruto mucho en las representaciones. El regusto que me deja es de admiración a todas esas mujeres que lucharon durante décadas para lograr los derechos y libertades de los que ahora disfrutamos.

Viendo la obra podemos comprobar lo que el país ha avanzado en libertades, pero... ¿nos queda aún mucho que reclamar como mujeres?
Me gustaría que se respetaran mis derechos de verdad, no como mujer, sino como persona. Creo que lo que más debemos reclamar es igualdad. Como personas iguales lo justo sería cobrar lo mismo por desempeñar el mismo trabajo, como personas iguales lo justo sería poder llevar una grúa, si estoy capacitada para ello, sin que te miren y se rían cuando buscas trabajo, etc, etc. Pero la igualdad no solo depende de que el estado te la garantice, también de que nosotras mismas nos sintamos iguales, ni superiores ni inferiores.

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