El maravilloso mundo de Chagall

Los hermosos sueños del pintor de origen ruso Marc Chagall toman el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid con una gran retrospectiva que muestra 150 obras venidas de todo el mundo. Una ocasión única para dejar volar la imaginación y contagiarse de su alegría de vivir.

22/02/2012 09:45 | Lola Fernández

Chagall "La guerra" (1964-1966).

A Chagall (Vitebsk, 1887-Saint-Paul de Vence, Francia, 1985) le gustaba soñar, quizá por eso se acompañó durante toda su vida de escritores, de libros, de literatura. Breton, Malraux, Cendrars, Apollinaire... Sus amigos veían en él a un "pintor literario", un enamorado de las palabras, y él supo enriquecerlas con fantasía y color. Precursor del surrealismo a través de la metáfora pictórica, sus personajes reales o imaginarios se mueven en escenarios de gran intensidad cromática y viveza. Su vida fue igualmente "viva". Ya era un artista reconocido en San Petersburgo cuando, en 1907, se instaló en París. Enseguida logró contactos (Modigliani, Léger, Soutine...) y reconocimiento: logró exponer en Berlín, con una individual en 1914. Volvió a su ciudad natal para casarse (1915) y a tiempo de militar en la Revolución. Tras la guerra, ejerció durante dos años como director de la Escuela de Arte de Vitebsk, pero debido a sus diferencias con Kazimir Malévich abandonó su trabajo y terminó volviendo a París, la ciudad que siempre quiso su casa. Tuvo que salir de ella durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial (Marsella, España, Portugal, Estados Unidos). Aprovechando su estancia en EEUU, el Museo de Arte Moderno de Nueva York celebró una retrospectiva que consolidó su reputación internacional. A pesar de su largo exilio, su niñez, su herencia judía y las costumbres bielorusas estuvieron siempre presentes en su obra. La influencia de los movimientos de vanguardia coetáneos -cubismo, fauvismo...- fue tangencial: su pintura era demasiado personal como para adscribirse a una corriente. Quiso ver el mundo desde el optimismo y la felicidad, aunque obras como La crucifixión con sus intrigantes detalles, se ha interpretado como una denuncia del régimen de Stalin, del holocausto nazi y de toda la opresión contra los judíos. El recorrido de la exposición por las salas del Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid sigue un orden cronológico: “El camino de la poesía”, transcurre desde los inicios de su obra en Rusia y su primeros años en París hasta su exilio forzoso en Estados Unidos. En “El gran juego del color”, en las salas de Caja Madrid, la atención se enfoca en su evolución artística posterior a 1950, con los grandes asuntos que centraron el interés del artista en las últimas décadas, como la Biblia o el Circo, su relación con los poetas contemporáneos y su producción escultórica y cerámica. Del 14 al 20 de mayo en el Museo Thyssen y en la Fundación Caja Madrid (Madrid).

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