21/02/2012 09:57 | Florinda Salinas
Esta romana de 39 años, con sus facciones modigliani, se ha transformado en el esqueleto creativo de la firma. Y ha sido de un modo pausado, desde que el mismísimo Tom Ford fue a buscarla en 2002 a la casa Fendi, donde llevaba diseñando accesorios durante más de un lustro. Dos años después la nombraron directora creativa de accesorios. Se convirtió en prestidigitadora de zapatos, cinturones joyería, relojes o gafas. Como toda empresa de accesorios (ellos fabricaban maletas) nacida a primeros del siglo XX, Gucci incluía en su iconografía elementos sacados del deporte (el tenis, el golf...) un mundo inédito que fascinaba a la alta sociedad europea. Y en los años arduos de la posguerra, cuando escaseaba la materia prima la firma echó mano del lino, el yute, el cáñamo y el bambú. Precisamente, el bolso de Bambú de los años 40 llegó a ser un best seller de la casa, y lo llevaban personajes como la reina Federica de Grecia, Grace Kelly, Elizabeth Taylor y Deborah Kerr, mientras que director de cine Michelangelo Antonioni lo incluía en todas sus películas.
Renovó la brida y el bambú
¿Y qué hizo Giannini ante semejante heredad? Pues lo que hace una chica lista que toma las riendas de una casa vetusta: empaparse de sus líneas de fuerza y aplicarle, como los pintores florentinos, un halo, un toque iluminador.
Metió en la coctelera los emblemas de la casa, la brida, el estribo, la franja verde-roja-verde, la doble G entrelazada, lo agitó todo debidamente y empezó a destilar nuevas líneas de bolsos, zapatos y ropa, con una frescura cautivadora.
Esparció el estampado Flora (mítico de la casa italiana) y el de los insectos por pañuelos, bolsos y zapatos y las nuevas clientas se llamaban Madonna, Nicole Kidman, Gwyneth Paltrow, la reina Rania de Jordania, Sting, Tom Cruise, Mick Jagger y Brad Pitt.
Dónde se inspira
Giannini es el hada buena que insufla
frescura, energía y magia a todos los objetos que giraban en la órbita
de Gucci. Su mirada global llega a todos los rincones. No está encerrada en los talleres: recorre muy temprano los alrededores de la Galeria de los Uffici, suele ir andando al Palazzo donde Gucci tiene su sede, contempla las frías
aguas del Arno. "Desde el principio tuve claro que las mujeres de mi generación son las
que inspiran mi trabajo. Una mujer que disfruta de la vida, triunfa en
su trabajo y deja una huella allí por donde pasa. Tengo, además, una idea muy clara: nosotros no sólo vendemos sueños, sino también funcionalidad". Este es el sello Frida.
Su último hit: Museo Gucci
Ell no para. El pasado mes de septiembre se abieron las puertas del Museo Gucci en Florencia, en un palacio del siglo XIV en Piazza de la Signoria. Allí estuvo el who is who de la moda y las celebrities mundiales. "Mis primeros recuerdos de la marca están ligados a mi familia en los años 70. Mi madre tenía un foulard Flora, y un pequeño baúl. Y en los años 90 calcé unos tacones de aguja Gucci, con los que presumí mucho. Todavía los conservo." explicó al diario WWD.