Lo último: restaurantes con huerto propio y restaurantes km. 0

Efectivamente: los locales especializados en verduras que optan por autoabastecer son lo más de la ecoconciencia. Pero aquellos que deciden cocinar con materias primas que se encuentren a menos de 100 kilómetros de sus cocinas también cultivan la sostenibilidad. Porque el verdadero lujo no tiene conservantes ni colorantes ni congelantes.

12/01/2012 10:00 | Lola Fernández

Huerto Un huerto, en plena época de recolección.

Empecemos por estos últimos: los restaurantes kilómetro 0 son afines al movimiento slow food, ese que anima a tomarse todo con tranquilidad, incluida esa obsesión por lo exótico que nos lleva a demandar alimentos que deben ser traídos, en contaminantes aviones, de las antípodas. Algo tiene que ver en que todo esto se ponga de moda René Redzepi, chef de moda al frente de Noma (Copenhague), elegido mejor restaurante del mundo en 2010 y 2011 por los medios especializados. Redzepi se ha ganado su reputación reelaborando el recetario tradicional de su país. Obsesionado por los productos locales y orgánicos, este hijo de un inmigrante macedonio acostumbrao a la austeridad dice cosas como esta: "Debemos marcar nuestra responsabilidad social ante el público. Hay que hacer comprender el lujo de los alimentos pobres que se vuelven ricos en un plato creativo, como los cientos de tipos de rábanos que crecen en Escandinavia, la ingente variedad de algas, los granos y frutos del bosque...". En España, son restaurantes km. 0 Azurmendi, en Vizcaya; A Poniente, en Cádiz, o Bascook, en Bilbao. Eneko Atxa, chef de Azurmendi, abastece su dos estrellas Michelin en los productores de los alrededores. Ángel León va a pescar cada semana, y los frutos del mar que sirve en A Poniente, con una estrella Michelín, vienen de sus propias redes o de las de los pescadores de la zona. En Bascook, ubicado en un antiguo almacén de sal, cada plato se puede tomar de tres maneras: vegetariano, kilómetro cero o internacional.

Otra opción ecoconsciente por parte de los restauradores es la de cultivar las propias verduras. La manduca de Azagra, en Madrid, sirve unas excelentes verduras que proceden de la huerta que sus propietarios tienen en la localidad navarra de la que toma su nombre. También sucede lo mismo en el vegetariano Al Natural, también en Madrid, Coque (Humanes), que además posee un invernadero, o Casa José (Aranjuez), que se autoabastece de toda clase de espárragos, calabacines, tomates, coles chinas, rábanos japoneses... A pocos kilómetros de Alicante, en el valle medio del Vinalopó, se sitúa Casa Sicilia, en Novelda, cuya bodega se compone básicamente de vinos de cosecha propia elaborados por las Bodegas Heretat de Cecilia. En Murcia, el Restaurante La Torreta , de Totana, dispone de un huerto ecológico propio en el que cultiva las frutas y hortalizas para la preparación de sus platos. Lo mismo ocurre en el Restaurante Cal Governador, muy cerca de Figueras, o en el Restaurante Moo , en pleno ensanche de la ciudad de Barcelona, donde el patio interior de la manzana que une el Passeig de Gràcia con la calle Rosselló ha sido acondicionado como un huerto del que se extrae parte de los ingredientes vegetales que se usan para elaborar los platos. Más espectacular es, quizás, el caso del Restaurante Els Casals, ubicado en una agreste zona de Cataluña, ya que a sus mesas sólo llegan verduras, carnes y embutidos que producen ellos mismos, es decir, los Rovira, regentes del local. Su éxito ha hecho que construyan un helipuerto para recibir a sus clientes.

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