19/11/2011 08:00 | Lola Fernández
El cambiazo que ha pegado el barrio en los últimos años es de agradecer, sobre todo para esos paseos diurnos bajo el sol de invierno, cuando los turistas y los juerguistas nocturnos están aún bajo techo... Vi Cool bien merece ser el final de uno de estos paseos: hace honor al nuevo lujo informal que, con un precio asequible como divisa, ofrece una carta de vinos más que apreciable (32 referencias nacionales e internacionales) y una carta con el sello original de Arola.
e
La decoración es rústico-moderna, en un local que se divide en dos pisos:
uno a pie de calle con una gran barra y un sofá chester corrido donde
se puede ver cómo los chefs preparan la selección de platos fríos y,
abajo, el comedor con las mesas. Pero vayamos a la comida... Los platos
tienen cierto aire catalán, con clásicos del chef como las bravas,
las sardinas marinadas con aceite de tomate seco y orégano fresco, las
alitas deshuesadas de pollo fritas con dos salsas de yogur y de chiles,
albóndigas fritas con chimichurri servidas con una foundue de queso de
cabra o el salpicón de vieiras aliñadas con jengibre. Para compartir
también están geniales las tablas de embutidos, quesos o patés. Pero las
protagonistas aquí son las hamburguesas gourmet y las cocas, elaboradas
con harina ecológica y al horno de carbón, aliñadas con varios
ingredientes como la de atún ahumado, guindilla vasca, aceitunas de
Aragón y tomate; o la de sardinas, salsa romesco y puerros salteados a
la pimienta rosa. Cierran a las doce, pero puedes apuntarte a los
cócteles hasta las dos de la mañana. ¿El precio? Sobre 35 uros, aunque a mediodía tienen un menú de 14. La cocina de un dos estrellas Michelín a ese precio, bien vale una visita...