18/02/2012 08:00 | Mireia Esteban
Habitualmente uno de los pajes suele portar las arras hasta el altar. Las trece monedas tienen su origen en la creencia árabe de que cada una de ellas representa un mes del año, siendo la decimotercera la moneda para los pobres. En la Edad Media, las arras eran denominadas dote matrimonial y su función era claramente mantener a la esposa en caso de enviudar. Se supone que la viuda podía vivir de las rentas de dicha dote hasta volver a casarse. Para fomentar los matrimonios, las arras podían llegar a pagarse en plazos.
Las cartas de arras son sermones eclesiásticos sobre el matrimonio con lecturas de la Biblia. Se conserva alguna carta de arras de los siglos XI a XIII pertenecientes a nobles y familias acomodadas que incluyen como arras, tierras, reses, casas o incluso ropa y ajuar.
Actualmente, las arras sólo se utilizan en la ceremonia religiosa y tienen un mero valor simbólico. Normalmente se heredan o se adquieren en joyerías. Pueden ser de oro, plata o alpaca aunque, con la situación económica actual, algunas parejas han optando por utilizar trece piezas de la moneda en curso después de llevarlas a una joyería para darles un baño dorado por un coste muy bajo.
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