20/01/2012 07:45 |
(Foto: Jenna Alcala)Antes de nada debemos sentarnos con nuestras familias y, aunque no nos guste hablar de dinero, en este caso es necesario. Es decir, debemos dejar claro con qué presupuesto contamos y, entre todos, decidir qué es más importante para nosotros y de qué podemos prescindir.
Una vez que sabemos cuánto podemos gastar, debemos intentar ceñirnos a este presupuesto. Una idea que debemos sopesar es la de contratar o no un wedding planner. Aunque pueda parecer un gasto extra que pudiéramos ahorrarnos fácilmente organizando la boda nosotras mismas, a largo plazo nos daremos cuenta de que, la mayoría de las veces, resulta más económico. Un buen wedding planner tiene mucha relación con casi todos los proveedores y al trabajar con ellos codo con codo, puede conseguir descuentos que a nivel particular no conseguiríamos nunca. Sin contar todos los quebraderos de cabeza y líos que nos ahorraríamos. Además, el wedding planner se adaptará a nuestro presupuesto intentando conseguir la mejor boda por bajo que éste sea.
Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que, aunque la celebración de una boda lleva consigo un gran desembolso económico, en la mayoría de los casos este dinero se recupera en forma de regalos de invitados.
Hablando de invitados, debemos pensar en ellos ¿A quién invitamos? ¿A quién no? Es el momento perfecto para prescindir de todos aquellos compromisos de nuestros padres que ni siquiera conocemos. ¿No has soñado siempre con una boda íntima? ¡Éste es el momento ideal! Haz una lista con las personas que de verdad te apetece que vayan a tu boda y las que sabes que acudirán encantados, porque no hay nada que les pueda hacer más feliz.
Si por el contrario soñaste siempre con una boda multitudinaria, tendrás que recortar en algún otro sitio. ¿Has pensado en casarte un día entre semana? Los lugares de celebración tienen ofertas especiales para bodas celebradas fuera de los días más comunes como son el viernes y el sábado.
O también puedes casarte fuera de temporada. Una boda en primavera o verano será siempre más cara que una boda en pleno invierno. ¿No crees que tu boda un día frío de enero puede ser muy romántica?
En una cosa que seguro no querrás recortar es en tu vestido de novia. Pero, si no te queda más remedio, ¿qué haces? Una idea es alquilar el vestido, pero seguro que te hace ilusión guardar el traje y poder enseñárselo algún día a tus hijas. ¿Por qué no reciclas el de tu madre o tu abuela? A ellas les hará una ilusión enorme y en cualquiera de los grandes talleres nupciales que tenemos aquí conseguirán adaptarlo a tus gustos y a tus medidas.
Con respecto a las flores de la Iglesia, una cosa que puedes hacer es ponerte en contacto con el resto de bodas que haya el mismo día y compartir los gastos con el resto de novios.
Las flores del lugar de celebración es otra historia, pero si no eliges flores o plantas muy raras tampoco debe ser algo excesivamente caro.
Si te apetece regalar algo a tus invitados en señal de agradecimiento, ¿por qué no lo haces tú misma? Hay miles de ideas y miles de formas de hacerlas y seguro que tus invitados apreciarán mucho más algo realizado por ti que algo comprado.
Por mucha crisis que haya no te vas a quedar sin viaje de novios. ¡Eso si que no! Pero lo que sí que puedes hacer es viajar a destinos no tan típicos de lunas de miel. Es decir, olvídate de Bali, Vietnam, Australia& Y organiza un viaje muy romántico y muy divertido pero a algún lugar más cercano como Italia, una ruta por Europa, o, ¿por qué no, nuestras bonitas Islas Canarias?
En definitiva, intenta recortar en aquellas cosas que no consideres muy importantes para ti e invierte más en lo que te gustaría que se recordara siempre. Y no dejes de celebrar tu boda, que aunque el presupuesto sea menor, cuando se organiza con entusiasmo y con amor, ¡se nota!
Tema cedido por Bodabook, portal para las novias en el que encontrarás lista de bodas, web personal para los novios y un magazine lleno de ideas.