17/10/2011 08:00 | Lola Fernández
Nada más entrar en La Mamounia, el hotel que toma parte de la muralla del siglo XII que abraza Marrakech, tiene uno la impresión de que ha llegado a un lugar único. Una sensación que se afirma definitivamente en cuanto se pisa por primera vez su fastuoso spa, nombrado por segundo año consecutivo el mejor del globo por la revista estadounidense SpaFinders.
De inspiración marroquí y oriental, sus 2.500 metros son una sutil mezcla de tradición y modernidad. La carta ofrece más de 80 tratamientos, desde los tradicionales del Hammam marroquí de marocMaroc hasta una completa línea de cara y cuerpo de Shiseido, además manicuras y pedicuras de La Ric. Con el azulejo como santo y seña, la decoración invita al relax con maderas nobles, alcobas individuales y obras de marquetería de máximo lujo.
Uno piensa que el cielo debe parecerse mucho a este gozoso lugar en el que es posible descansar, florecer y hasta renacer, gracias a aceites esenciales, arcillas minerales de las montañas como el ghassoul, el aceite de argán o el jabón negro, productos clave de la eficacia de sus tratamientos. Los más inquietos pueden, después de los masajes, activarse en la piscina de ozono, el gimnasio o la pista de tenis. O dando un paseo en un maravilloso jardín centenario de ocho hectáreas. ¡Qué edén!