27/01/2012 07:45 | Marisa Machín
La fiebre es un mecanismo que tiene el organismo para defenderse de las enfermedades y enfrentarlas mejor, pero también debe de ser un signo de alarma porque indica la existencia de alguna enfermedad, por eso es importante acudir al médico cuando se presenta.
- Se considera que hay fiebre cuando la temperatura sube por encima de los 38 grados. Cuando eso suceda, lleva a tu pequeño a que lo vea el pediatra.
- Hay muchos medicamentos para controlar la fiebre en los niños que no necesitan receta médica, pero la automedicación es una de las causas de intoxicación infantil más frecuentes, por eso hay que evitarla. La prescripción del especialista será lo más adecuado.
- Aunque la fiebre remita tomando algún antitérmico, eso no significa que se haya superado la enfermedad, por eso hasta que no se conozca la causa que la ha generado no conviene medicar al niño, y menos con antibióticos. El diagnóstico del especialista es imprescindible.
Lo que causa la fiebre
Un simple catarro, una faringitis, una otitis o cualquier proceso vírico puede hacer que la temperatura de los niños suba por encima de 38 ºC. Lo normal es que la fiebre presente unos síntomas como sudor y enrojecimiento y que produzca lloros y escalofríos en tu pequeño que probablemente perderá el apetito.
- Si tocando su frente notas que está caliente, ponle el termómetro para asegurarte de que tiene fiebre y si es así quítale algo de ropa para que esté más cómodo.
- Tómale la temperatura antes de comer, porque si lo haces después, la digestión aumentará el calor corporal.
- Puedes aprovechar cuando este dormido, porque se moverá menos y será más fiable y ten en cuenta que por la noche la temperatura sube un par de décimas respecto a la de la mañana.