14/02/2012 08:00 | Marisa Machín
Puede que ante la llegada de un nuevo hermano, tu pequeño se muestre más nervioso, con mal genio, desobediente, que no quiera comer y hasta que tenga dificultades para dormir. Incluso puede que vuelva a conductas que tenía ya superadas, como chuparse el dedo o hacerse pipí en la cama, buscando llamar tu atención.
- Pero si tu hijo no es inseguro ni está demasiado protegido, no temas porque sus celos no pasarán de ser los normales. Lo mejor es tratar el tema con naturalidad y no alarmarse demasiado para no trasmitirle ese temor al pequeño, si nota que le estáis dando demasiada importancia puede que sospeche que algo extraño va a pasar y eso no es conveniente.
- Cuando los papás se muestran alarmados, sin querer trasmiten al niño una mentalidad de preocupación. Insistiendo una y otra vez en que nada va a cambiar y que le van a seguir queriendo igual, lo que consiguen es lo contrario a lo que pretenden, porque el niño percibe que con tanta insistencia no va a suceder nada bueno. Lo mejor es actuar con toda naturalidad y mostrar alegría ante la llegada del nuevo miembro de la familia.