9/01/2012 10:45 | Marisa Machín
Tomar el cava, o el champagne después del postre no es lo más adecuado, porque el paladar está saturado de otros sabores y eso hace que no se aprecie bien.
Para saborearlo mejor es preferible tomarlo como aperitivo, porque ayuda a estimular el paladar para apreciar el sabor de los alimentos, o durante toda la comida como otro vino cualquiera.
Con lo que mejor va es con todo tipo de mariscos, sobre todo los de concha, y también con los pescados y las carnes de ave que no lleven salsas demasiado fuertes.
-
El cava hay que servirlo fresco, pero no demasiado frío, porque entonces no se podrá apreciar bien su sabor. Lo ideal es que la temperatura esté entre 7 y 12ºC.
-
Para tomarlo hay que sujetar la copa por la base, para evitar que la temperatura de la mano lo caliente y perjudique su sabor original.
- La hendidura que tiene en su base la botella facilita la forma de servirlo. Hay que colocar en ella el dedo pulgar y verterlo lentamente para que conserve mejor su burbuja.
- Las burbujas de este vino espumoso se deben al dióxido de carbono que contiene y conviene conservarlas porque nos revelan su calidad. Para minimizar su pérdida lo mejor es utilizar una copa alta y estrecha, de las tipo flauta, y mantenerla inclinada mientras se sirve dejando que resbale por la pared de la copa. Así el cava mantendrá todo el encanto de un vino espumoso tan especial.