24/11/2011 11:30 | Marisa Machín
Las aves se guisan enteras o troceadas según el tamaño y la receta que vayamos a hacer. Si queremos que conserven bien la forma hay que atarlas o embridarlas.
Para asar las aves enteras lo mejor es embridarlas, porque de este modo no quedan huellas en el exterior como sucede cuando se atan con bramante.
Para embridar se necesita una aguja larga, como las que se utilizaban antiguamente para coser colchones, y un buen hilo de bramante fino y fuerte. Se pueden conseguir en mercerías. De lo que se trata es de sujetar por un lado las alas al cuerpo y por otro las patas, lo que se consigue atravesándolas con la aguja de lado a lado a través de la pechuga o el cuerpo. Lo mejor es seguir estos pasos:
- Cerrar la abertura del cuello doblando la piel sobre el dorso y las puntas de las alas sujetando la piel del cuello.
- Hacer un corte en forma de ojal encima de la abertura del vientre y pasar por el la rabadilla.
· Pinchar la aguja larga enhebrada con el bramante por la segunda articulación del ala y atravesar el cuerpo hasta el otro ala. Volver, atravesando otra vez el cuerpo del ave, a unos cuatro centímetros de distancia y anudar las alas con el hilo.
- Dar una vuelta con el cordel anudando juntos los muñones de las patas para que queden pegadas al cuerpo y el ave tenga una forma compacta y redondeada.
Las aves pequeñas, como las perdices, codornices, pintadas o faisanes se pueden embridar con brochetas. Se hace así:
- Clavar una brocheta debajo del muslo a cada lado del ave.
- Pasar un cordel para sujetar las alas y la piel del cuello y engancharlo cruzado en las brochetas.
- Tirar del cordel y atarlo alrededor de las patas y de la rabadilla.