24/02/2012 08:00 | Marisa Machín
Mantener una buena higiene bucal resulta muy positivo, porque además de lograr que los dientes estén sanos, evitará diferentes enfermedades dentales y gástricas.
- Hay que enseñar a los niños a cepillarse los dientes, motivándolos con cepillos divertidos y pasta de dientes infantil que contenga flúor. Deben hacerlo al menos tres veces al día, después de cada comida, para evitar riesgos de caries.
- El ejemplo es fundamental, si los papás lo hacen, los niños también lo harán, por eso empieza cepillándote tu para que lo vean y luego haciéndolo con ellos.
- Intenta conseguir que se habitúen a limpiarse los dientes todos los días ante de acostarse y después del desayuno y de la comida. Busca trucos para que parezca un juego y nunca lo consideren como un castigo.
- A partir de los dos años es cuando ya les han salido la mayoría de los dientes. Enséñales a utilizar el cepillo, poner una pequeña cantidad de pasta y cepillarse de la forma correcta. Es bueno que lo hagan ellos mismos y aprendan poco a poco, también a enjuagarse la boca.
El cepillado correcto
Un buen cepillado debe limpiar a fondo toda la boca. Hay que enseñar a los niños a hacerlo de la forma correcta. Enjuagar, cepillar e incluso utilizar el hilo dental son hábitos que hay que transmitir a los pequeños.
- Es importante elegir un buen cepillo, del tamaño adecuado a los niños, con cerdas abundantes y de mediana consistencia, porque las demasiado blandas no eliminan toda la placa y las muy duras pueden dañar las encías si son sensibles.
- Primero debe enjuagarse la boca, humedecer el cepillo y poner la pasta.
- Después se cepillan las muelas, empezando por las de arriba y luego las de abajo. Hay que ir desplazando el cepillo de atrás hacia delante y desde la encía hacia fuera con movimientos repetitivos, de siete a diez veces por cada cara de muelas y dientes. Para terminar hay que aclarar con abundante agua.