28/01/2012 08:00 | Mamen Infante
En una ocasión entrevisté a la modelo Laura Ponte y, al preguntarle sobre sus hábitos de belleza, confesó que, salvo las cremas para el rostro, en el resto de compras se dejaba llevar por "la forma y el color de los envases... me atraen los packagings que me transmiten limpieza, frescura...". Ditta Von Teese, al presentar su perfume Femme Totale, también afirmaba sin cortarse: "lo querrán aunque sea para ponerlo en su tocador y mirarlo". Muchas polveras y maquillajes compactos se diseñan con el objetivo de que, sólo sacarlo del bolso, sea un acto fashion total y los convierten, a base de ilustraciones y pedrerías, en verdaderos accesorios de lujo.
Pero el packaging de productos de belleza no sólo quiere representar lujo. Muchas veces transmite, como decía la modelo, la sensación de limpieza, de diversión... Se alude a la faceta más lúdica de la belleza para despertar el deseo de las consumidoras. Y parece ser que funciona. Por lo menos conmigo.