El tratamiento que más mofas soportó antaño por sus resultados -digamos que obvios- se ha convertido hoy en el favorito de famosos, macho manes y mujeres jóvenes.
Mientras el botox -antaño el favorito de las actrices y VIPs de medio globo- pierde adeptas a marchas forzadas, las nuevas generaciones del fraxel o la radiofrecuencia escalan puestos sin piedad en el ranking de favoritos. ¿El objetivo de los agujas-free? Restar cansancio, mejorar la piel y aportar un plus luminosidad sin restar ni un ápice de naturalidad y expresividad al rostro.
La ex-vicepresidenta ha "reaparecido" a los medios de comunicación y ningún periódico se ha resistido a comentar el espectacular cambio de estilo que ha experimentado durante su ausencia. A un peinado y un maquillaje mucho más favorecedor, le añadimos el little black dress de Red Valentino. Pero lo más impactante es el evidente paso por quirófano, agujas, peelings y láseres varios. El autor de la transformación: el cirujano Enrique Monereo, quién también ha operado, entre otros famosos, a la actriz Elsa Pataky.
Bolsas, ojeras y líneas finas de expresión son todos signos que envejecen y afean nuestra mirada. Pero existen soluciones para mejorar su aspecto y, en algunos casos, borrarlos por completo.
Lleva cumpliendo cincuenta desde los 35, cuando decidió abrir la veda a los rellenos faciales y pinchazos varios y vendió su cara al diablo, a cambio de conservar un cuerpo de quinceañera. Al César lo que es del César. De tan retocada que está, parece que siempre tuvo la misma edad: para su desgracia, cincuenta o sesenta. Eso sí, se quedó con el cuerpo que lucía en los ochenta. Meg Ryan mañana cambia de década.
Dolor, miedo al bisturí, semanas de recuperación post-operatoria son todos motivos para que muchas mujeres no se sometan a una intervención quirúrgica y mejorar algunas imperfecciones inestéticas.
Rápido e indoloro, este revolucionario procedimiento.
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